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¿Rescatados por segunda vez?

Rescatar significa liberar de un peligro, daño, trabajo, molestia, etc. ¿Por qué estamos entonces tan preocupados sobre el rescate a nuestro país? La mejor forma de entender lo que está pasando es echando la mirada atrás. La crisis económica que empezó con el estallido de la burbuja inmobiliaria se ha convertido hoy (en Europa) en una crisis de deuda soberana. España es uno de los países que tiene el déficit público más elevado de la zona euro. Terminamos 2011 con un déficit del 8.9% del PIB, gastamos 90.000 millones de euros más de lo presupuestado. Esta situación, además de hacer perder la confianza de los mercados en nuestro país, hace que tengamos que financiar nuestra deuda en los mercados. A día de hoy, el problema reside en el alto coste -los intereses- que tenemos que pagar para poder hacer frente a nuestra deuda.

Luis de Guindos, ministro de Economía y Competitividad

Luis de Guindos, ministro de Economía y Competitividad

¿Cómo se fijan los intereses de la deuda? A través de la famosa prima de riesgo. Durante la mayor parte de este verano, la prima de riesgo ha estado por encima de los 500 puntos básicos. Una cifra demasiado elevada que implica que nos salga muy caro poder financiar la deuda. Este panorama, que además se agrava con la recesión económica que vive el país y sobre todo por el coste para las arcas del Estado que supone el paro -casi 4.625.000 millones de personas reciben una prestación por desempleo-, hace que España se plantee pedir ayuda a sus socios europeos.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se ha mostrado prudente durante los últimos días y ha dicho que necesita estudiar bien todas las posibilidades y decidir si finalmente solicita o no la ayuda. No hay nada claro aún, pero lo que sabemos es que el BCE ya ha dicho que en caso de que un país de la zona euro necesite apoyo financiero, la máxima institución bancaria de Europa acudirá a su rescate. Un anuncio que ya ha hecho calmar a los mercados.

Sede el BCE en Frankfurt

Sede del BCE en Frankfurt

Además de hacer frente a los intereses de la deuda. Nuestro país afronta un otoño muy caliente. Se suman los problemas de liquidez de algunas CCAA. Valencia, Murcia y Cataluña ya han solicitado ayuda al FLA (Fondo de Liquidez Autonómico). La gran pregunta reside ahora en ver si España podrá cumplir sus compromisos presupuestarios y pagar lo que debe. En ese sentido, la UE ha concedido un balón de oxígeno a nuestro país, rebajando en un punto los objetivos de déficit para 2012, y los ha fijado en el 6.3% de nuestro PIB.

No sabemos si finalmente España pedirá o no el rescate, pero como hemos dicho rescatar es sinónimo de ayudar. No hay que tenerle miedo al rescate porque si realmente lo necesitamos es mucho mejor pedirlo ahora que negarlo y que luego sea demasiado tarde. Ninguna ayuda económica en los tiempos que corren nos saldrá gratis. La ayuda estará sujeta a una serie de condiciones que habría que ver cómo se traducen y si implicarían nuevos recortes como puede ser una nueva bajada de salarios a los funcionarios, congelación de pensiones, o una reforma de la Administración

Entre tantos interrogantes hay una cosa más o menos clara, si a finales de año España consigue sus objetivos de déficit fijados por la UE seremos un país más creíble y serio y las cosas empezarán a cambiar.

España, ¿saldremos de esta?

Europa vive, y en especial los países del sur del continente, una crisis sin precedentes. Las instituciones europeas han fracasado en el intento de frenar la recesión. Nadie ha sabido parar esta sangría que se ha llevado por delante sueños y ha frustrado las posibilidades de desarrollo personal de millones de europeos.

El gobierno de Mariano Rajoy al llegar al poder dijo que su prioridad era restablecer la confianza en nuestro país para que volviera la inversión y el crecimiento. Nada de esto ha ocurrido hasta este momento. Nuestra economía está sumida en la recesión y las perspectivas de crecimiento son negativas, al menos hasta el año 2014.

El paquete de recortes de 65.000 millones que aprobó el ejecutivo hace unas semanas, va a suponer entre otras medidas, la subida del IVA hasta el 21%. Un aumento que estancará el consumo y paralizará aún más la economía. Esto se suma a una inversión pública completamente parada y a una tasa de desempleo insostenible, cercana ya al 25%. El panorama no es alentador y la famosa prima de riesgo, que sigue subiendo hasta cuotas nunca vistas, ha disparado todas las alarmas de intervención.

Mario Draghi, presidente BCE

Mario Draghi, presidente BCE

España debe buscar apoyos en Europa para evitar un rescate total. Los españoles estaríamos pagando durante muchos años el rescate y eso nadie lo quiere. Hay que apurar hasta el último suspiro (con la ayuda de todas las fuerzas políticas sería lo ideal) para poder solucionar nuestros problemas. Una solución que en estos momentos pasa por obtener ingresos y financiación. En intentar que los mercados confíen en España y en esa dirección deben ir las políticas del Gobierno.

Mariano Rajoy se equivocó en diciembre cuando subió el IRPF en lugar del IVA. Se equivocó también en no presentar los Presupuestos Generales a principios de año y esperó hasta las elecciones en Andalucía y Asturias. Pero esos errores ya son cosa del pasado. Hay que mirar adelante, hay que buscar soluciones, los ciudadanos lo exigen, lo demandan. La ciudadanía empieza a estar cansada y quiere que los políticos formen parte de la solución y no sean el problema.


En toda esta crisis no podemos olvidar el papel de los bancos. El sistema financiero ha jugado un papel destacado. La cuarta entidad financiera de España, Bankia, pasó de la noche a la mañana de ser una entidad solvente a estar en quiebra. Ni siquiera el Banco de España alertó de la situación. ¿Cómo se puede explicar esto? Los ciudadanos exigen respuestas. No es suficiente con comparecer en el Congreso. En un país democrático hay que pedir justicia y exigir responsabilidades económicas y políticas.

En la gestión de esta crisis Europa podría haber hecho más, más integración, más unión entre los países y menos división. Aquí hay algo que no ha funcionado y hay que arreglarlo antes de que sea demasiado tarde. Eso sí, España tiene que hacer sus deberes y tiene que ser un país serio. Si decimos que vamos a tener un déficit del 6% no podemos superarlo en dos puntos como pasó el año pasado. Entre todos debemos encontrar una solución a esta maldita crisis, porque tarde o temprano la superaremos y saldremos adelante.

9 de junio, España rescatada

El 9 de junio de 2012, el Reino de España pidió el rescate. Nuestro país, tras Grecia, Irlanda y Portugal solicitó ayuda para hacer frente a la crítica situación de nuestro sistema financiero.

Mariano Rajoy negó durante semanas la necesidad de un rescate para España. Pero finalmente, tras tensar la cuerda al límite, no le quedó más remedio que reconocer la realidad. Una realidad que se cifra en 100.000 millones de euros, que nos prestarán nuestros socios de la euro zona -17 países- .

Semanas negando la mayor. Semanas intentando que la vorágine especuladora de los mercados parara, pero nuestro país seguía en el ojo del huracán. Es curioso recordar que en la cumbre de la OTAN de Chicago, Rajoy mostró su malestar con François Hollande porque dijo que los bancos españoles podían recurrir a los fondos europeos en caso de que lo necesitaran. Un Rajoy irritado dijo a la prensa que el presidente francés no sabía en qué situación se encontraban los bancos españoles.

Pero el punto de inflexión de toda esta situación lo encontramos en Bankia. El cuarto banco español, formado por siete antiguas cajas de ahorro, anunció de la noche a la mañana, graves problemas financieros y pidió una inyección de capital. Nuestro gobierno reaccionó rápido y nacionalizó la entidad bancaria presidida en ese momento por el ex ministro de Aznar, Rodrigo Rato.

A partir de aquí, las dudas de los mercados sobre nuestra economía no pararon de crecer. A principios de año no cumplimos nuestros objetivos de déficit para 2011 y ahora eran nuestros bancos, esos de la Champions League, los que generaban dudas y acrecentaban el fantasma de la intervención. La prima de riesgo, llegó a límites nunca vistos, hasta los 548 puntos básicos, y encendió todas las alarmas de Moncloa. Unas cifra inasumible, que hace que tengamos que pagar unos intereses demasiado elevados para hacer frente a nuestra deuda.

Llegados a este punto, a Mariano Rajoy no le ha quedado más remedio que reconocer que las cosas no iban bien. En la reunión del Eurogrupo del sábado, en la que también intervino la presidenta del FMI, Christine Lagarde, España solicitó formalmente ayuda financiera. Ayuda que el gobierno no quiso calificar de “rescate”, aunque bastantes medios internacionales lo vieran así. Tras el informe de las dos auditorías independientes a nuestros bancos, que conoceremos el 21 de junio, sabremos qué cantidad exacta necesita la banca española para recapitalizarse.

El Gobierno asegura que son los bancos los que deberán devolver el dinero prestado por Europa, y que eso no afectará a nuestro déficit. Pero a día de hoy son muchos los que dudan de que eso vaya a ser así y que finalmente sean los ciudadanos los que paguen los platos rotos.

Pero, sin duda, la cita política más importante de este mes está en Grecia. Los griegos están llamados a las urnas el domingo que viene. España y el resto de Europa seguirán de cerca los resultados electorales en el país heleno. Una salida del euro de Grecia, además de ser una de las noticias del año, sería uno de los mayores fracasos de Europa. Un continente que supo superar momentos dramáticos para la humanidad y que no es capaz, a día de hoy, de solucionar conjuntamente la crisis económica.

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