Rescatar significa liberar de un peligro, daño, trabajo, molestia, etc. ¿Por qué estamos entonces tan preocupados sobre el rescate a nuestro país? La mejor forma de entender lo que está pasando es echando la mirada atrás. La crisis económica que empezó con el estallido de la burbuja inmobiliaria se ha convertido hoy (en Europa) en una crisis de deuda soberana. España es uno de los países que tiene el déficit público más elevado de la zona euro. Terminamos 2011 con un déficit del 8.9% del PIB, gastamos 90.000 millones de euros más de lo presupuestado. Esta situación, además de hacer perder la confianza de los mercados en nuestro país, hace que tengamos que financiar nuestra deuda en los mercados. A día de hoy, el problema reside en el alto coste -los intereses- que tenemos que pagar para poder hacer frente a nuestra deuda.
¿Cómo se fijan los intereses de la deuda? A través de la famosa prima de riesgo. Durante la mayor parte de este verano, la prima de riesgo ha estado por encima de los 500 puntos básicos. Una cifra demasiado elevada que implica que nos salga muy caro poder financiar la deuda. Este panorama, que además se agrava con la recesión económica que vive el país y sobre todo por el coste para las arcas del Estado que supone el paro -casi 4.625.000 millones de personas reciben una prestación por desempleo-, hace que España se plantee pedir ayuda a sus socios europeos.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se ha mostrado prudente durante los últimos días y ha dicho que necesita estudiar bien todas las posibilidades y decidir si finalmente solicita o no la ayuda. No hay nada claro aún, pero lo que sabemos es que el BCE ya ha dicho que en caso de que un país de la zona euro necesite apoyo financiero, la máxima institución bancaria de Europa acudirá a su rescate. Un anuncio que ya ha hecho calmar a los mercados.
Además de hacer frente a los intereses de la deuda. Nuestro país afronta un otoño muy caliente. Se suman los problemas de liquidez de algunas CCAA. Valencia, Murcia y Cataluña ya han solicitado ayuda al FLA (Fondo de Liquidez Autonómico). La gran pregunta reside ahora en ver si España podrá cumplir sus compromisos presupuestarios y pagar lo que debe. En ese sentido, la UE ha concedido un balón de oxígeno a nuestro país, rebajando en un punto los objetivos de déficit para 2012, y los ha fijado en el 6.3% de nuestro PIB.
No sabemos si finalmente España pedirá o no el rescate, pero como hemos dicho rescatar es sinónimo de ayudar. No hay que tenerle miedo al rescate porque si realmente lo necesitamos es mucho mejor pedirlo ahora que negarlo y que luego sea demasiado tarde. Ninguna ayuda económica en los tiempos que corren nos saldrá gratis. La ayuda estará sujeta a una serie de condiciones que habría que ver cómo se traducen y si implicarían nuevos recortes como puede ser una nueva bajada de salarios a los funcionarios, congelación de pensiones, o una reforma de la Administración…
Entre tantos interrogantes hay una cosa más o menos clara, si a finales de año España consigue sus objetivos de déficit fijados por la UE seremos un país más creíble y serio y las cosas empezarán a cambiar.




