La crisis económica evoluciona rápido. Y entre todas las cosas que van cambiando, una de las que más dolores de cabeza nos está generando es el déficit. Y es que la previsión del déficit para 2011 inicialmente se fijó en el 6%, pero al final el déficit se disparó hasta el 8.51%. Las previsones para este año no cambian las cosas. El culebrón del déficit sigue haciendo sus estragos. Hemos pasado de tener un objetivo del 4.4%, a fijarlo en el 5.8% y ahora lo hemos vuelto a cambiar al 5.3%.
Hace unas semanas, Mariano Rajoy estableció en Bruselas un déficit del 5.8% para 2012. Una decisión “soberana” del Gobierno Español, que Sarkozy vio con buenos ojos, pero que no sentó muy bien a Angela Merkel. Cuando todos pensábamos que ése sería el objetivo para este año, el Eurogrupo (formado por los ministros de Economía y Finanzas de la Zona Euro) ha pedido a España un esfuerzo adicional. Un esfuerzo de cerca de 5.000 millones de euros que sitúa el límite de déficit para 2012 en el 5.3%.
No sabemos si España lo conseguirá, ni si éste será el último objetivo de déficit, pero el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Gindos, ya ha dicho que nuestro país está comprometido con el Plan de Estabilidad y Crecimiento de la UE y que alcanzarán el objetivo marcado por Bruselas.
En Baleares el ejecutivo autonómico prevé que para llegar al 1.5% de déficit (déficit máximo para las CCAA en 2012) será necesario recortar unos 350 millones de euros. El Govern ya aprobó la semana pasada una subida de impuestos, entre la que figura el llamado céntimo sanitario. Un paquete de medidas que prevé recaudar cerca de 65 millones de euros, pero que no es suficiente. El Gobierno de Bauzá deberá recortar otros 285 millones.
El número dos del Govern, Josep Ignasi Aguiló, ha anunciado que en las próximas semanas presentarán un plan con nuevas medidas. Medidas encaminadas a la reducción del sector público instrumental y que implicarán una importante “reestructuración” del Ejecutivo autonómico.
Veremos en qué termina todo esto. Marzo será un mes “movidito” en el terreno político. Tenemos además elecciones en Andalucía y Asturias. Unos comicios que pueden llevar al PP a aumentar aún más su poder territorial o, por el contrario, generar un punto de inflexión si consigue ganar la izquierda.
Y el día 29, los sindicatos han convocado una huelga general en contra de la reforma laboral aprobada por el Gobierno. El éxito o fracaso de esta convocatoria marcará, sin duda, la agenda política de nuestro país en los próximos meses.





